Una nevera puede fallar por múltiples factores, siendo el desgaste o mala calidad de alguno de sus componentes. Entre las partes más cambiadas están los timer bimetálicos, controles y cargas de gas por fugas.

También puede haber situaciones anormales cuando se llena mucho la nevera y no se deja fluir correctamente el aire.

Dejar a la intemperie o donde le llegue el sol directamente también puede generar problemas de frío.

Lo importante a determinar si se presenta una falla es si está en garantía; algunas neveras en la última década tienen una garantía  de 10 años  en el compresor.